Tunja 26 de Julio

Rueda:
26 de Julio

Fotografía por: Un Pan de azúcar al amanecer - Cesar Andrés Beltrán Rendon - PNN El Cocuy, Boyacá.

Información sobre el Departamento

Boyacá es territorio de historia y tradición. Allí se reconoce la esencia de gente trabajadora que conserva su cultura y respeta el legado de sus ancestros. Desde las montañas y páramos de la cordillera se escurren las aguas que alimentan los ríos y quebradas del departamento. En Boyacá se combinan la naturaleza, la cultura y la historia, para acoger cordialmente a los viajeros.

En esta zona centrooriental colombiana se exhiben los paisajes verdes que pintan los valles, bosques y serranías; en contraste, las tierras desérticas de Villa de Leyva, Ráquira y sus alrededores despliegan un escenario de misterios prehistóricos y relatos anecdóticos. En el desierto de la Candelaria, por ejemplo, aseguran los investigadores, existía un mar interior del que se han encontrado rastros. La riqueza faunística, de la cual dan testimonio los vestigios hallados en el lugar, sustentan la diversidad de espacios e historias que envuelven el territorio.

Boyacá también es tierra de aborígenes. Comunidades indígenas establecidas en la región antes de la Conquista se convirtieron en 123 municipios que hoy configuran el mapa local. De allí se derivan, entre otros aspectos, los nombres de las localidades departamentales. Pinturas rupestres, centros ceremoniales y lugares sagrados se cuentan entre los escenarios que testifican el pasado local.

La conservación de la arquitectura es otro de sus grandes atractivos. Las edificaciones, en su mayoría coloniales, en-marcan el recorrido por suelo boyacense. Iglesias, conventos, templos doctrineros y casonas, algunas convertidas en hoteles y museos, se exhiben intactas, con la delicadeza y la perfección de los detalles de su construcción.

Las características geográficas favorecen la diversidad climática. Zonas templadas, frías y calurosas están presentes a lo largo y ancho de Boyacá. Paisajes, gastronomía y artesanías propios de cada lo-calidad se mezclan en un recorrido en el que siempre están presentes la ecología, la historia y la tradición.

El componente natural boyacense se ex-pone, también, como elemento constitutivo de su esencia. El roble, árbol insignia del departamento; el cóndor de los Andes y el oso de anteojos, especies protegidas en las reservas naturales; y el lago de Tota, considerado área importante para la conservación de aves (AICA), constituyen los elementos que extienden una invitación adicional para los admiradores y respetuosos de la vida silvestre.

La extensión del departamento y la cantidad de atractivos han obligado, a su vez, el diseño de anillos y circuitos turísticos, para integrar los municipios cercanos. Climas, culturas y tradiciones culinarias son algunos de los aspectos infaltables en la aventura por tierras boyacenses. La oferta incluye, además, restaurantes, hosterías, hoteles y posadas locales.

Boyacá Turística

El Departamento de Boyacá, ubicado en la zona centrooriental del país, fue el escenario de las batallas de Gameza, Pantano de Vargas y Puente de Boyacá, confrontaciones militares que dictaron la consolidación de la libertad nacional. El anecdotario local cita constantemente las palabras de Simón Bolívar, el más ilustre de los héroes independentistas: “si Caracas me dio la vida, Boyacá me dio la gloria”.

Boyacá limita por el sur con los departamentos de Meta y Cundinamarca; por el oriente, con los departamentos de Arauca y Casanare; desde el municipio de Cubará, en territorio indígena U’wa, con la República Bolivariana de Venezuela; por el norte, con Santander; y por el occidente, separado por el río Magdalena, con el Departamento de Antioquia. Naturaleza, flora y fauna La variedad térmica y geográfica sustenta la riqueza silvestre del departamento. De la flora nativa, por ejemplo, se destaca el roble, árbol insignia del territorio. Esta especie, caracterizada por su altura y fortaleza, se aprecia en comunidades asentadas sobre los 1.500 y 3.000 m. s. n. m., llamadas también “robledales”. Trescientas mil hectáreas de páramos, correspondientes al 20% del total nacional, respaldan la reputación del departamento como epicentro de ecología y biodiversidad. Dicho ecosistema ha favorecido las condiciones para la aparición de ejemplares florísticos, entre ellos, la Espeletia Papuana, una especie de frailejón endémico de las montañas que se elevan en cercanías del municipio de Paipa. Un recorrido por las zonas de páramo boyacenses representa una travesía en medio de musgos, orquídeas y pajas, que cumplen, además, funciones tan importantes como capturar y administrar el agua que surte a las quebradas y ríos del departamento.

Clima

Alturas desde los 200 m. s. n. m., en Puerto Boyacá, hasta los 5.330 m. s. n. m., en el pico Ritacuba Blanco, en la sierra nevada de El Cocuy, Güicán o Chita, son evidencia de la diversidad geográfica boyacense y, por ende, de la variedad climática. Así, clima caliente, en las zonas bajas, y la presencia de nieve, en las cumbres montañosas, se cuentan entre los contrastantes escenarios atmosféricos del departamento.

Las poblaciones de Tunja, Paipa, Duitama, Sogamoso, Villa de Leyva y Chiquinquirá, en el centro de Boyacá, se caracterizan por el clima frío; en el oriente, sobre una región en la cual predomina el clima templado, se ubican el Valle de Tenza y las provincias de Neira y Lengupá; las tierras bajas del departamento, en el occidente, presentan las temperaturas más elevadas; y, finalmente, en el norte, se combinan climas templados y fríos durante el ascenso al cañón del río Chicamocha.

Parques Naturales

El clima, la geografía y la hidrografía boyacenses han sustentado la reputación del departamento como refugio de vida silvestre y conservación ambiental. La abundancia de recursos y escenarios naturales convierte a esta región centrooriental colombiana en un santuario de biodiversidad, reconocido a escalas local, nacional e internacional. El Parque Nacional Natural El Cocuy, el Parque Nacional Natural de Pisba y el Santuario de Flora y Fauna de Iguaqué hacen parte de las 56 áreas protegidas en Colombia.

El Decreto Ley 2811 de 1974, por el cual se crea el Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, les otorga a dichos escenarios las herramientas legales y administrativos para garantizar la sostenibilidad y el cuidado de las especies.

El páramo de Mapacha, en Garagoa, y su régimen de conservación del oso de ante-ojos; la ciénaga de Palagua, en Puerto Boyacá, refugio de anfibios, reptiles y aves; y el páramo de Siscunsí, en Sogamoso, sede del programa para la repoblación del cóndor de los Andes, se cuentan también entre las reservas naturales que alberga el territorio boyacense.

Cultura y Tradiciones

La mezcla entre indígenas e hispanos, fenómeno que se produjo durante el periodo de la Conquista, ha sustentado el origen de manifestaciones culturales que combinan la música, las creencias religiosas, las artesanías y la gastronomía de Boyacá. Las celebraciones en honor a los patronos de las municipalidades, la devoción de los lugareños y los santuarios de peregrinación ins-talados a lo largo y ancho del departamento, constituyen una invita¬ción a los miles de turistas que visitan año tras año estos atractivos de tipo religioso. Entre las festividades católicas más importantes se encuentran las romerías a la Virgen de Chiquinquirá, patrona de Colombia; y las fiestas de la Virgen del Topo, en Tunja.

Artesanías

La fabricación de piezas con elementos naturales y de origen animal ha definido expresiones artesanales propias de cada municipio. En las poblaciones de Guacamayas, Tenza, Chinavita, Cerinza, Belén y La Capilla se destaca la fabricación de canastos, bolsos, alpargatas, tapetes y fruteros, a base de fique, esparto, caña de castilla y crin de caballo.

Los tejidos en lana de oveja se elaboran, principalmente, en las localidades de Monguí, Nobsa, Iza, Güicán, Chiscas y El Cocuy. Allí, se consiguen sacos, gualdrapas, guantes, monteras, bufandas, cobijas y ruanas. En Ráquira se concentra la producción de cerámica artesanal. Tinjacá y Chiquinquirá, por su parte, trabajan la tagua, una semilla que tiene su origen en la palma de marfil y con la cual se realizan artesanías en miniatura. Venta de artesanías en el Museo El Fósil.

Fiestas y Eventos

Boyacá celebra anualmente más de 500 eventos de tipo artístico, ambiental y deportivo, fiestas patronales y celebraciones de aguinaldos. Algunos de los principales son: la Semana Santa, el Festival Internacional de la Cultura y el Aguinaldo Boyacense. La Semana Santa de Boyacá, una de las más tradicionales del país, junto con las de Mompox, Popayán o Pamplona, tuvo su origen 10 años después de la funda¬ción de la ciudad. A través de las calles de la capital boyacense, lugareños y vi¬sitantes siguen en procesión las figuras que conmemoran la pasión y muerte de Jesucristo. Los penitentes, pobladores que cargan estas piezas, visten trajes oscuros y máscaras que cubren sus rostros. El recorrido es acompañado por bandas de música solemne y personas que portan trajes de la Guardia Romana.

El Festival Internacional de la Cultura, celebrado en agosto, presenta cerca de 3.000 artistas, reunidos en más de 300 eventos, que congregan expresiones como el teatro, la música, el cine, y exposiciones de fotografía, pintura y escultura.

Este festival, al que acuden artistas de varias nacionalidades, elige anualmente un país y un departamento como invitados de honor. El Aguinaldo Boyacense se celebra entre el 16 y el 22 de diciembre. Esta “Fiesta grande, de Boyacá para Colombia”, como ha sido llamada por sus pobladores, presenta durante siete días exposiciones culturales y eventos musicales nocturnos, que celebran las fiestas decembrinas.

Gastronomía

La oferta gastronómica del departamento es amplia. Entre los platos típicos más tradicionales está el mute de maíz pelado o mazorca, un caldo que se combina con pata de res o cerdo; el mondongo, que combina carne de cerdo, caldo y algunos tubérculos; la changua, preparada con leche, huevos, cilantro y cebolla; y una variedad de amasijos, a base de productos tradicionales, como el maíz.

Cada municipio boyacense, como parte de su oferta gastronómica, expone platos tradicionales y representativos de su cultura. En Tunja, por ejemplo, se puede disfrutar del cuchuco de trigo con espinazo de cerdo; en Sáchica, la gallina criolla; en Aquitania, la trucha arco iris; en Sotaquirá, la sopa de indios; en Monguí, las génovas; en Ramiriquí, las arepas; y en Sutamarchán, la longaniza.